miércoles, 15 de enero de 2020

La barrera de mi alma

Tengo una barrera. Una barrera que me atrapa, que me aísla. Los demás no lo ven, porque a simple vista no está. Soy dulce, buena, simpática y me encanta socializar. Lo doy todo por todo el mundo, amigos y no amigos. A veces incluso por enemigos. Soy así. No me sale ser de otra forma. Pero en el fondo, donde yo solo puedo llegar, me siento sola. Y sé que es por esa barrera. Una barrera que me impide ser del todo feliz. Que cuando ve que alguien se acerca más de la cuenta, más de lo que está dispuesta a permitir, se cierra y se autoboicotea. Pensé que la empezaba a superar, pero entonces me hirieron. Y me cerré, aún más que antes si eso es posible. Tengo tan asumido que nadie me va a querer, que seguramente eso sea lo que lo provoca, porque no estoy emocionalmente disponible. Estoy bloqueada y no sé cómo desbloquearme, ni tampoco cómo pedir ayuda.

Soledad

Nublado. El cielo estaba nublado al igual que su alma. Ana dejó de mirar por la ventaba para observar su cama.

Perfecta. Su cama estaba perfecta... ¿o simplemente eso era lo que parecía? Por dentro estaba deshecha, justo como ella.

Ana se sentó en la silla frente a su escritorio.

Y observó. Observó la foto sobre la mesa. Era ella con sus amigos.

Sonrió. Los quería muchísimo, pero aún así, no podía evitar sentir que se encontraba muy sola en un mundo en el que gracias a las redes sociales deberías sentirte acompañado en todo momento, o al menos eso en teoría.

Mentiras. En las redes sociales todo son mentiras. Mentiras perfectas que la gente se inventa para fingir que están bien, que nada les duele y que no se sienten solos...

"¡Qué hipócritas somos los humanos!" Pensó Ana mientras cogía su móvil y hacía una foto al cuadro de la mesa. Entró en Instagram y la subió:

"Los mejores amigos del mundo, gracias por estar siempre", escribió. Apagó el móvil y se tiró a la cama. Suspiró. Mentiras... Todos escribimos mentiras para no abrirnos a los demás, porque.... ¿si siempre estamos bien para qué confiar en alguien? No necesitas que nadie te apoye, por eso al final no te abres a nadie y, por tanto, siempre acabas solo, vacío, nublado...

Ana cerró los ojos y una lágrima se le escapó de ellos. Ojalá pudiera librarse de lo que se supone que debe ser la sociedad actual y así tal vez, solo tal vez, no estaría tan sola por una santa vez.

jueves, 9 de enero de 2020

Ansiedad

ANSIEDAD

Ansiedad... Mi vieja amiga,
mi más temible enemiga.
Tanto tiempo conmigo,
¿cómo te aniquilo?
Me dicen que tengo que aceptarte,
pero cuando llegas sólo quiero alejarte.
¿Cómo lo hago?
¿Cómo evito que me atrapes?
Si cada vez que llegas
me paralizo, siento que me ahogo...
Pero te acabaré venciendo,
yo lo sé.
Hace un tiempo me ganabas,
pero cada día que pasa,
te voy venciendo en una nueva batalla.
Y por eso sé,
yo lo sé,
que llegará el día
en el que me pregunten por ti
y mi respuesta sea
que te olvidé